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En este grupo se encuentran los problemas del sistema de regulación hormonal, que son responsables de aproximadamente 10% de los casos de infertilidad masculina. Nuestro cerebro tiene una importante función en las hormonas que regulan la producción de espermatozoides en los testículos.
Este
proceso se inicia en una parte del cerebro llamada hipotálamo, el cual libera
una
sustancia conocida como hormona liberadora de gonadotropinas (GnRH), que
estimula a la hipófisis (glándula maestra que se encuentra en la base del
cerebro) a secretar otras dos hormonas: la Folículo Estimulante (FSH) y la
Luteínizante (LH), que son las mismas en hombres y mujeres. En la mujer
estimulan los ovarios y dan lugar a la ovulación, mientras que en el varón
estimulan los testículos para producir testosterona y llevar a cabo la
producción de espermatozoides (espermatogénesis).
Las enfermedades que afectan al hipotálamo o a la hipófisis — en la producción, mecanismo de regulación y liberación de estas hormonas — resultan en baja producción espermática (oligozoospermia), o en la no-producción (azoospermia) de espermatozoides. A esta condición hormonal se le conoce como hipogonadismo hipogonadotrófico, que es una falla gonadal o del testículo por falta de estimulo hormonal, pero que por lo general, sobretodo en pacientes oligozoospermicos, se tiene buena respuesta y posibilidades de resolverse mediante terapias de reemplazo hormonal.
La falla del propio testículo en la producción de espermatozoides es la más
frecuente, con 55% de los problemas de infertilidad en el hombre. Para
poder responder adecuadamente al estimulo hormonal, el testículo debe ser capaz
de generar espermatozoides; si
por
alguna razón la espermatogénesis está afectada o dañada, la reacción esperada no
se presentará.
Lo anterior se puede deber a una gran variedad de enfermedades que se detectarán a través de una cuidadosa historia clínica, examen físico y pruebas diagnosticas.
Entre estos padecimientos se encuentran:
El tratamiento y las probabilidades de curación en estos casos son muy variables de acuerdo con el origen del problema.
Representan aproximadamente 6% de la infertilidad masculina y se refieren
principalmente a
aquellos
problemas de obstrucción de los conductos por donde los espermatozoides, además
de ser almacenados, son llevados hasta las vesículas seminales donde se unen al
líquido seminal y de ahí a la uretra a través de la próstata para dar lugar al
semen. Estas obstrucciones pueden deberse a malformaciones congénitas,
infección, cirugía (Ej. post-vasectomía) y traumatismos.
Otras
causas post-testiculares son los desórdenes en la movilidad o función de los
espermas, los cuales pueden ser congénitos como en el síndrome de Kartagener
(síndrome de los filamentos inmóviles) donde la cola de los espermatozoides
tienen poca o nula movilidad. O adquiridos, como cuando después de
reversión de la vasectomía (vasovasostomía), se presenta una disfunción del
epidídimo y no se activa la movilidad de los espermatozoides o no se completa su
maduración. 
Existen también aquellos en los que por infección, cirugía o trauma en los testículos, se rompe la barrera hemato (sangre)-testicular y se producen anticuerpos contra los espermas, que afectan su función y disminuyen su capacidad de fertilizar.
Constituyen alrededor de un 10% de los problemas de infertilidad en el hombre.
Dentro de los trastornos de eyaculación, él más frecuente es la eyaculación
retrógrada, es decir, que el semen eyaculado en lugar de dirigirse hacia el
exterior, se va hacia atrás, a la vejiga, imposibilitando la
descarga dentro de
la vagina y la consiguiente posibilidad de embarazo. Se presenta en padecimientos neurológicos como lesiones en la columna, en diabéticos por
neuropatía diabética o por uso de ciertos medicamentos.
En los desórdenes sexuales, el principal factor a considerar es no poder eyacular el semen en el sitio adecuado en la vagina para lograr el embarazo. Entre estos podemos mencionar las disfunciones eréctiles, conocidas antes como impotencia sexual, y la eyaculación prematura o precoz.
Una
evaluación preliminar del paciente toma
aproximadamente
1 hora, dependiendo de las
pruebas que requiera el médico que lo refiere al Andrólogo. Por lo general, el
Andrólogo inicia su evaluación con una historia clínica que incluye
aspectos
generales de salud, fertilidad y de hábitos sexuales, así como aquellos factores
ambientales y ocupacionales que puedan afectar la fertilidad con su pareja.
Por eso es muy importante que la visita al Andrólogo la haga la pareja en
conjunto.
La detección temprana de un problema en el hombre puede influir en el transcurso posterior de exámenes de la esposa, o el hombre puede someterse a tratamiento mientras que la mujer finaliza sus exámenes ginecológicos.
El análisis
de semen sigue siendo el componente esencial en la evaluación inicial del
varón.
Este
debe ordenarse
temprano en el estudio de la infertilidad de la pareja, para determinar si el
número de espermatozoides en el eyaculado son suficientes y capaces de
fertilizar el óvulo.
Dado que se conocen bien las características que deben tener los espermatozoides para una fecundación “normal”, cualquier desviación o resultado anormal obtenido en las pruebas de semen sugiere un problema en el hombre.
Por regla general, se le pide al paciente abstenerse de eyacular o tener relaciones sexuales por lo menos 2 a 4 días antes de presentarse a hacerse la prueba. Un período más corto de lo señalado puede disminuir el volumen del eyaculado, así como la cuenta espermática; mientras que un período de más de 4 días de abstinencia puede aumentar estos parámetros, pero disminuir la calidad del eyaculado.
Podría ser necesaria su repetición, sobretodo si se obtienen resultados anormales, tales como: menos de 20 millones de espermatozoides por mililitro, menos de 50% espermas móviles, y menos de un 14% de formas normales. Para estas y otras características existen valores internacionales aceptados que se correlacionan con la fertilidad del hombre. Por lo general, los resultados de 2 o 3 muestras de semen ayudan a la mejor interpretación de los parámetros seminales.
Lo ideal
es
que la muestra se obtenga por el método de masturbación y recogerse en un frasco
estéril.
En el Genes fertility
institute, normalmente
se recomienda
al paciente
que
obtenga su muestra en
nuestras oficinas, donde
se realizará el análisis de semen. Al usar
nuestras
facilidades, se asegura que la muestra sea obtenida en un recipiente apropiado,
y no sea expuesta a temperaturas extremas.
Para
pacientes que se les dificulta obtener la muestra en el laboratorio, se le
ofrece
la opción de colectar la muestra en su casa, siempre y cuando esta se
traiga al laboratorio dentro de los primeros 45 minutos o una hora de haberse
colectado para no afectar los resultados o la interpretación de los mismos. Se
le puede también ofrecer al paciente un condón especial sin espermaticidas para
que obtengan la muestra a través de una relación sexual en su casa, pero se
requiere que se traiga la muestra al laboratorio dentro de los primeros 45
minutos o una hora de haberse colectado.
Aparte
de determinar la cantidad de los espermas, y si estos son móviles y de
apariencia normal, el examen microscópico del eyaculado
incluye
el volumen y la viscosidad del semen, el pH, la detección de bacterias, y la
presencia o ausencia de leucocitos o células blancas en el semen que indiquen
alguna posible infección.
En algunas ocasiones,
se ordena un
espermocultivo, o cultivo de semen
para detectar
aerobios, anaerobios, chlamydia, micoplasma y en general todas aquellos gérmenes
que en la actualidad son comprendidos como agentes patógenos transmitidos por
contacto sexual.
¿Que otros exámenes
o pruebas se requieren durante la evaluación de la Infertilidad Masculina?
El
diagnóstico del factor masculino quizá requiera análisis adicionales de sangre
para detectar los niveles de hormonas
Folículo Estimulante (FSH) y Luteínizante (LH), al igual que de la hormona
Testosterona
y Prolactina.
Estas hormonas desempeñan una importante función en la producción, maduración y
desarrollo de los espermatozoides en los testículos.
Para establecer un mejor diagnóstico, la atención de un varón infértil no debe reducirse al estudio de su semen u hormonas circulantes, sino además debe realizarse una exploración física y meticulosa por parte del Urólogo, para detectar si existen defectos anatómicos de los órganos reproductores.
Con los resultados del reconocimiento físico, aunado a los datos del estudio de semen y hormonas, se permite sospechar cual es la causa más probable de que el varón no produzca espermatozoides en cantidad y calidad adecuada, y dirigir así el manejo del paciente hacia otras pruebas de laboratorio, o a un tratamiento específico ya sea médico o quirúrgico.
La
mejor elección de un tratamiento se realiza cuando la evaluación de ambos
miembros de la pareja se hace en
forma comprensiva
y conjunta. De ésta manera, todas las causas de infertilidad que padecen
se pueden tratar al mismo tiempo, además de ofrecer a la pareja la oportunidad
de participar en el proceso de toma de decisiones sobre los diferentes
tratamientos junto con el médico.
En la actualidad existen muchas opciones para el varón infértil. La información y asesoramiento son parte integral de un programa especializado que ofrezca éste tipo de evaluación comprensiva sobre la infertilidad masculina.
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